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Santa Rosa dos Pretos tiene dueños que nunca mueren

Uma senhora à esquerda, de costas, caminha amparada por uma mulher jovem à sua direita. Estão atravessando um túnel, e ao fim dele estão raios de sol sobre a mata.
Son los vodunes y los encantados los que nos permiten vivir en sus tierras. Foto/Andressa Zumpano

Por Zica Pires

Los verdaderos dueños y dueñas del territorio Quilombola de Santa Rosa dos Pretos han estado aquí desde mucho antes del siglo 18, cuando llegaron los primeros blancos de Irlanda para saquear las tierras pertenecientes a los pueblos originarios.

El tiempo ha pasado, la esclavitud formal ha terminado – pero no la esclavitud real y ni el racismo – y sobrevivimos y nos perpetuamos gracias a nuestra relación profunda de protección y respeto por la tierra, las aguas por los los espíritus encantados, que son sus verdaderos dueños.

Espíritus del bosque, aguas, animales, tiempo y espacio: los vodunes y encantados son los verdaderos dueños de Santa Rosa dos Pretos.

Su propiedad legítima reside en el hecho de que son estos espíritus los que crean, habitan, renuevan y mantienen estos espacios y seres desde los principios y para siempre. Ellos no nos necesitan, pero nosotros necesitamos de ellos.

Ellos no habitan nuestro espacio humano; somos nosotros quienes por generosidad de ellos se nos permite ser parte de su mundo espiritual.

Los dueños de Santa Rosa dos Pretos poseen todo lo que es vida, y lo seguirán siendo dueños cuando el último documento de propiedad blanco se pudra y se pierda en el olvido del tiempo.

La ideología blanca nace muerta.

El mundo del quilombola negro es la vida.