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En el marco del día mundial del agua alzamos la voz por la pervivencia cultural de los pueblos ancestrales colombianos.

La mina de Cerrejón, en La Guajira, junto al cauce artifical del arroyo Bruno.

Contexto:

El 22 de marzo se celebra el día internacional del agua.  Según la ONU, el agua es un derecho humano y los gobiernos de todos los países deben desarrollar infraestructura, impulsar acciones y destinar recursos para garantizar que sus poblaciones tengan acceso a un agua limpia y potable para vivir.  Sin embargo, en Latinoamérica, producto del extractivismo, hemos evidenciado que sucede lo contrario.  La campaña “Agua para los pueblos: Multinacionales respeten nuestros derechos” busca poner en evidencia las graves afectaciones que la minería de litio (Argentina), hierro (Brasil), oro (Perú) y carbón (Colombia) han tenido sobre la salud, el bienestar, la cultura y, en general, los derechos humanos de las comunidades que viven  en estas zonas denominadas “de sacrificio”, en las que se desarrollan las actividades extractivas.  La campaña nace de una alianza entre organizaciones que tiene como principal propósito investigar la eficacia de los Principios Rectores de las Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos de las comunidades que se ven afectadas por esta actividad de las empresas.  Esta investigación, realizada en terreno con las comunidades afectadas durante más de 1 año, sumada a la trayectoria de cada organización en temas ambientales y numerosas investigaciones de otras ONG y universidades de todo el mundo, demuestran el grave estado de afectación y abandono en el que se encuentran estas comunidades indígenas, afro y campesinas de Latinoamérica. 

Arroyo Bruno en lo que aún queda de su cauce natural, la minería busca desviar y acabar con este importante afluente para sacar el carbón que yace debajo de sus aguas.

Colombia:

En Colombia, la campaña se centra principalmente en las afectaciones que han sufrido las comunidades indígenas, afro y campesinas de La Guajira y el Cesar.  Debido a la minería de carbón, estas comunidades han visto sus fuentes de agua contaminadas por el polvillo que produce esta extracción, el cual, además de contaminar su agua, afecta su salud respiratoria y dermatológica.  Por otro lado, la expansión minera en estos territorios ancestrales, ha resultado en el desplazamiento (reasentamiento) de algunas de estas comunidades, quienes ante la imposibilidad de vivir en sus tierras por la contaminación, se ven obligados a irse.  Un bajo porcentaje de estos reasentamientos se da con acompañamiento de la empresa responsable, en lo que debería ser una medida de reparación.  Sin embargo, lo que ha evidenciado nuestra investigación, es que esta medida al final termina siendo una forma de re-victimizar a las comunidades, a las cuales se les hace muy difícil encontrar el bienestar que tenían en sus lugares de origen.  A estas afectaciones se suma el secado y desvío de ríos para la utilización de las mineras, el uso excesivo de agua por parte de las empresas en esta región, la contaminación por vertimiento de desechos y muchas otras más que afectan la salud no solo de las personas, sino del territorio. 

En medio de todo este panorama, hay una víctima que ha pasado desapercibida, de la cual poco se habla y que es mucho más compleja de visibilizar.  La cultura.  Para las comunidades afro, indígenas y campesinas de esta región, los pozos, ríos y arroyos son lugares sagrados, entendidos de forma diferencial desde cada una de sus culturas, pero sagrados para todos por igual.  Era en esos lugares donde bautizaban a sus hijos, donde compartían como comunidad para fortalecer los lazos sociales, eran el centro de los mitos y leyendas que formaban a los niños sobre la importancia del cuidado del territorio, eran el hogar de sus plantas medicinales, era donde desarrollaban rituales que los conectaban con sus espíritus, en fin, eran lugares de fortalecimiento y arraigo cultural que hoy, en muchos casos, ya no existen debido a la minería.  La pérdida de estos espacios ha significado que poco a poco las nuevas generaciones pierdan los valores y prácticas que definen a cada una de estas culturas. 

Esta afectación es el centro de la campaña “Agua para los Pueblos” en Colombia, sin embargo, la campaña buscará unirse a otros esfuerzos que trabajen desde otros enfoques la problemática del agua.  La semana del 16 al 23 de marzo nos permitirá visibilizar, a nivel latinoamericano, la problemática que viven nuestras comunidades bajo la mirada permisiva de gobiernos que priorizan el crecimiento económico a toda costa por encima del bienestar de las comunidades. 

Las Afectaciones:

Esta infografía resume las principales afectaciones que la minería ha causado sobre la cultura, fue construida a través de entrevistas con líderes y lideresas de la región, entre los cuales figuran varios niños, niñas y jóvenes.

A través de las acciones de esta campaña, buscamos concientizar sobre este daño incalculable que se les está haciendo a nuestras comunidades ancestrales y pedirle al gobierno, a la ONU, a las empresas y a todos los que vean este mensaje que paren la destrucción de estas culturas que dependen del agua para sus prácticas.

Conozca más sobre las afectaciones a los derechos humanos en la investigación: El Corredor Minero La Guajira Cesar: Los derechos humanos al vaivén de la voluntariedad