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Avanzada represiva en Andalgalá

La larga marcha de la violencia estatal contra los pueblos en lucha


En estos momentos, en la localidad de Andalgalá, provincia de Catamarca, vuelven a verse, oírse y sentirse las maneras violentas de imponer un destino manifiesto que los estados y las empresas tienen definido para la localidad y para la provincia. Una pregunta que se está haciendo la Asamblea de El Algarrobo, que se constituyó en 2009 para impedir el avance de proyectos megamineros como el de MARA (Minera Agua Rica Alumbrera), es dónde nace la violencia que “justifica” el accionar represivo del estado en alianza estratégica con las empresas. Y esta pregunta nos remite a Paulo Freire, para quien la rebelión del oprimido es la respuesta a la violencia del opresor. En el caso concreto del pueblo andalgalense en particular y catamarqueño en general, la rebelión se vuelve legítima ante la violencia que se esconde detrás de la negativa de los estados en todos sus niveles a escuchar la voz comunitaria que viene gritando desde hace muchos años: “Andalgalá no es territorio de sacrificio”; “Andalgalá no quiere ser contaminada, explotada y saqueada”, “Agua Rica no tiene licencia social”, “El Aconquija no se toca”.
Y como los pueblos se empecinan en defender sus territorios y sus modos de vida frente a la violencia extractivista, el estado utiliza múltiples estrategias para frenar esa rebeldía testaruda que marca sus incansables marchas hacia la autodeterminación. Así se los tilda de opositores al “progreso” y al “desarrollo”, de “atentadores” contra la democracia y sus instituciones, de ecoterroristas, y todos estos motes desde un discurso político y mediático que pretende crear una opinión pública acorde con los intereses mineros. Cuando estas estrategias no alcanzan, van por más: persecuciones, allanamientos, detenciones, represiones, militarización de los territorios en disputa, por parte de las fuerzas represivas del estado, que operan en complicidad con el sistema judicial y por supuesto con las empresas mineras. Así, actúan la gendarmería nacional, la policía provincial y sus grupos de operaciones especiales, que en el caso de Catamarca es el Kuntur, palabra quechua que significa cóndor, ave de la región andina que custodia desde lo alto, según la página de la policía de la provincia. Es de extrema gravedad que ese grupo que “custodia desde lo alto” y que está entrenado para llevar a cabo tareas de alto riesgo frente a hechos delictivos de alta complejidad, opere en conflictos sociales en los que “el enemigo” es el pueblo demandando el cumplimiento de sus derechos.
La situación represiva que se está desarrollando en este momento en Andalgalá nos obliga a hacer memoria y recordar las represiones que estas mismas fuerzas realizaron en 2012 en las localidades de Tinogasta, Belén y Andalgalá con el fin de desalojar varios cortes de ruta que tenían el propósito de impedir el paso de camiones con insumos para Minera La Alumbrera. Como consecuencia de esos hechos represivos y previendo nuevos conflictos en la región, en ese momento y por unos cuantos días, la localidad de Andalgalá quedó literalmente sitiada. Han pasado 11 años de esas protestas y esas represiones, sin embargo, nada ha cambiado: los pueblos siguen protestando y los estados siguen reprimiendo. El avance de la militarización de los territorios, la represión y criminalización de las organizaciones sociales y la actuación de las fuerzas represivas en defensa de las corporaciones transnacionales fueron y siguen siendo las respuestas que los pueblos en resistencia reciben desde el estado.
Si seguimos haciendo memoria, podemos decir que en la historia reciente de nuestro país y nuestro continente quedó demostrado que el pueblo organizado no se asusta ni se calla ante la represión, sino que se empecina en seguir defendiendo la vida y sus territorios, con la convicción de que la megaminería es negocio para las corporaciones, migajas para los estados y represiones para los pueblos.
Por eso gritamos junto a la Asamblea de El Algarrobo, a la comunidad andalgalense y a los pueblos catamaqueños: ¡El agua vale más que el oro! ¡No al proyecto MARA! ¡No tienen licencia social! ¡Fuera Yamana Gold y Agua Rica! ¡Aldalgalá resiste! ¡Libertad a lxs compañerxs detenidxs!